Jeremías 21:1-7
En Jeremías 21:1-7 me recuerda que Jehová no cambia sus normas por la posición de una persona. Ni el palacio ni el cargo del rey podían obligarlo a ignorar la injusticia. Su imparcialidad me da confianza, porque sé que siempre actúa según lo correcto y protege su nombre. Su imparcialidad impide que el poder humano compre una excepción.
En Jeremías 21:1-7 me anima a no tratar la oración como un recurso de último minuto. Quiero consultar a Jehová en decisiones pequeñas y obedecer su guía cuando todavía tengo margen para cambiar. Así, la oración se convierte en una relación constante y no solo en una reacción al miedo. Puedo hacer hoy la oración que no quiero dejar para una crisis.
En Jeremías 21:1-7 aprendo que una petición urgente no compensa una trayectoria de desobediencia. El rey buscó una respuesta cuando la crisis ya estaba encima, pero el pueblo había rechazado durante mucho tiempo la guía de Jehová. Esto me enseña a cultivar la amistad con Dios antes de enfrentar una emergencia.