Jeremías 23:4
En Jeremías 23:4 me impresiona que Jehová se preocupe por cada oveja hasta decir que no faltaría ninguna. Su interés no se queda en cifras generales ni en que “la mayoría esté bien”. Él valora a las personas individualmente. Cuando alguien se siente invisible, cansado o espiritualmente débil, este versículo revela que para Jehová no es un número perdido dentro de un grupo grande.
En Jeremías 23:4 me motiva a imitar ese cuidado aunque no tenga una responsabilidad de pastoreo. Puedo notar cuando alguien deja de participar, llega solo o parece desanimado y acercarme sin invadir. Un mensaje específico, sentarme a su lado o incluirlo en un plan sencillo puede comunicar: “Te vi y me importas”. Ese tipo de atención ayuda a que nadie se sienta olvidado.
En Jeremías 23:4 aprendo que un buen pastor no solo dirige; cuida de tal manera que las ovejas se sienten seguras y atendidas. Jehová prometió pastores que realmente pastorearían, en contraste con quienes habían dispersado al pueblo. Ese principio me ayuda a valorar una autoridad que protege, escucha y busca a quien podría quedar rezagado, en vez de limitarse a dar instrucciones desde lejos.